Se lanza a la aventura parisina pensando que, tal vez, allí los trenes correrán distinta suerte, aunque lo cierto es que no se encuentra con tren alguno, sino con un nuevo maestro con barba y “chapeau”: Philippe Gaulier. Este no come profiteroles como Emmanuel, pero sí bebe champaña y del caro. Y así, con esta y otras experiencias es como va afianzando su carrera de actriz y cantante, sumergida siempre en la búsqueda de un tren sin tiempo.

Actualmente, reside en Granada, donde pone en práctica todo lo aprendido a través la experiencia profesional y la enseñanza. No abandona, jamás, la ilusión por encontrar un tren de recorrido infinito. Un tren cuyas vías trasciendan los límites de la gravedad terrestre.

Anterior